¿Calmas a los niños con un celular o Tablet? Entérate del daño que les estás haciendo

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Quienes tienen la fortuna de ser padres, seguramente saben lo complicado y también desesperante que puede llegar a ser el tener que calmar a un niño cuando éste se encuentra enojado, llorando o haciendo berrinche. La mayoría no está seguro de lo que en realidad desean o simplemente no se toman el tiempo de averiguarlo y lo que más fácil se les hace es darles algo para que se entretengan y dejen ese comportamiento desquiciante.
Una golosina e incluso un juguete parecen ser buenas opciones, sin embargo, ¿qué pasa con aquellos padres que optan por prestarles el celular o la Tablet? Para aquellos padres que piensan que el darles un aparato electrónico es la solución, les tengo una simple sugerencia: ¡dejen de hacerlo inmediatamente!
Un grupo de investigadores han hecho un estudio sobre esta acción y han determinado que sin darse cuenta los padres están afectando gravemente el desarrollo de personalidad de sus hijos.
Ser padres nunca será fácil pero sería bueno practicar más la paternidad y estrechar lazos con ellos, no alejarlos con esas acciones que a la larga con su práctica podría causar un daño irreversible en ellos.
Desafortunadamente, cada vez son más los padres que recurren a esta ¨solución¨ cuando ya no saben qué hacer con la actitud de sus hijos. Fácilmente se rinden y no optan por la opción de tratar de tranquilizarlos, hablar con ellos o consolarlos, simplemente se inclinan por la ¨salida fácil¨. Sin embargo ignoran que este acto de rendición sólo traerá consecuencias que no están visualizando hoy.
JAMA Pediatrics reveló un estudio en donde se centraban en este tema, relata que lo más habitual para los papás es relajar/calmar a los pequeños usando el televisor, un celular, computadoras o tablets y todo se deduce a que en realidad tienen muy poco control sobre ellos y no saben de qué manera lidiar con el temperamento energético de éstos.
La doctora de la Universidad de Boston y autora de dicho estudio Jenny Radesky, reveló haber advertido muchas veces a los padres que esta acción está mal, porque además de truncar el desarrollo de la personalidad, también están afectando el desarrollo del lenguaje, ya que el niño pasa más tiempo jugando con aparatos que interactuando con personas.
Hay personas que contrastan esta versión diciendo que el uso de smartphones y tablets ayuda a los niños a hablar y mejorar su vocabulario, sin embargo, Radesky contratacó argumentando lo siguiente: ¨si estos dispositivos se convierten en un método habitual para calmar y distraer a los niños, ¿ellos serán capaces de desarrollar sus propios mecanismos de autorregulación?¨ definitivamente el querer ¨distraer¨ a los niños que se aburren o lloran con un aparato, les impide poder generar su propia forma personal de entretenimiento.
No obstante y pese a contradicciones, la doctora Radesky señaló que el abuso de estos dispositivos durante la infancia, podrían interferir con su desarrollo de la empatía, sus habilidades sociales y de resolver los problemas, que generalmente se obtienen de la exploración, los juegos no estructurados y la interacción con amigos.
Así podemos determinar que el dar un aparato electrónico a nuestros hijos para tranquilizarlos, definitivamente no es la mejor opción, el que se tranquilicen depende de ti y de sus capacidades. La mejor opción es tratar de calmarlos a través de las palabras, escucharlos y atenderlos, ya que estos a su vez mejorarán sus ansiedades y aprenderán a controlarse poco a poco. Tal vez tomará tiempo, pero ningún camino es fácil cuando realmente vale la pena.
Y tú, ¿cómo calmas a tus hijos?

Dejar llorar a los bebés, ¡puede causar daño en su cerebro!

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Seguramente has escuchado la teoría de que dejar llorar a los bebés es bueno para sus pulmones o que es una forma de educarlo con límites para evitar berrinches, pero aunque no existen estudios que comprueben que el llanto continuo pone en riesgo la salud del bebé, especialistas en medicina psicosomática de la Universidad de Munich señalan que dejar llorar a los bebés podría afectar a su desarrollo cerebral por varias razones. Ellos comentan que la frecuencia cardiaca aumenta en un mínimo de 20 pulsaciones por minuto y también la presión sanguínea, además de que hay una menor oxigenación de la sangre que llega al cerebro, lo que provoca que llegue sangre con mayor presión en la fase de esfuerzo, lo que puede desencadenar hemorragias cerebrales y sus secuelas.
Por otra parte, hay un aumento en el nivel de cortisol, la hormona del estrés, provocando una reacción que puede aumentar la capacidad de resistir a las infecciones, pues el cortisol actúa como un inmunosupresor. Además el bebé tragará aire, en un promedio de 360 milítros, lo que le va a causar incomodidad y problemas para hacer la digestión sin molestias, pudiendo incluso, tener una relación entre la ruptura gástrica y el llanto prolongado. El bebé que llora mucho gasta mucha energía, así que sus leucocitos aumentan, como si luchara contra una infección y se ve disminuida la cantidad de saturación de oxígeno en sangre. Finalmente, a nivel afectivo, el niño que sufre un llanto prolongado no interactúa con su entorno con normalidad y esto puede afectar la reacción que tiene la madre ante su llanto, disminuyendo su efecto en ella.